Claudio Úbeda se refirió públicamente a su salida de Boca Juniors luego de que se confirmara que no continuará como entrenador del primer equipo, en una decisión que marcó el cierre de su ciclo en el club.
“Duele que me digan extécnico de Boca, duele bastante. En las condiciones que pasaron nos duele porque sabíamos que teníamos las posibilidades de seguir avanzando. En un club tan grande como Boca se necesitaba permanentemente ganar y es lógico que se desencadene en una situación así", expresó.
El DT reconoció que su intención era seguir al frente del plantel: “Lógico que me quería quedar. Una cosa es el sentimiento de querer seguir perteneciendo a ese grupo y a estar con los jugadores y otra son las condiciones y los resultados finales que terminan tapando un montón de cosas buenas que ocurrieron en el año y que te demuestra que el desenlace iba a ser mi salida".

“En la tabla anual ahora el equipo está clasificado a la próxima Libertadores pero a Boca no le alcanza con esto y necesita ganar. Igual, en nuestro análisis propio lo tenemos que considerar. Lamentablemente, te quedás con la foto final. Es lógico que la gente se enoje por no haber pasado de fase”, resaltó.
El entrenador también contó cómo fue el proceso de comunicación de su salida: “El Chelo (Delgado) me dijo que quería reunirse conmigo para decirme las cosas cara a cara, me dio los argumentos por los cuales entendía que nosotros no íbamos a seguir. Reconozco un agradecimiento a nosotros por el proceso que vivimos, sin conflictos internos en el Mundo Boca".
Sobre la exigencia del club y el análisis del ciclo, señaló: “Todos entendemos las exigencias de los equipos grandes y mucho más Boca. Entendíamos ese punto de inflexión de no haber avanzado en la Libertadores, sabíamos que dependíamos mucho de ese resultado. Fracasar es un cuando uno no intenta. Nosotros intentamos hasta el final".

Finalmente, repasó la evolución del equipo durante su gestión y su vínculo con Juan Román Riquelme: "Tuvimos un proceso de adaptación y cuando sucede lo de Miguel (Russo), hubo un punto de inflexión desde el partido de Lanús en adelante. El equipo empezó a crecer y estuvimos 14 partidos sin perder. Ganamos los dos clásicos”.
“Hablábamos, no mucho, pero lo suficiente. Como presidente hablamos mucho del equipo y lo que veíamos ambos, pero nunca me impuso que tenía que jugar uno u otro. Siempre la decisión fue de Miguel primero y después mía, hasta el último partido. Sabía que no le gustaba alguno y yo lo ponía igual", cerró.
