El incipiente River de Coudet toma formas definidas en la previa del superclásico.
Hay un efecto anímico inexorable aparejado a las victorias consecutivas. Cuando se fue Gallardo, el equipo tenía riesgo de clasificación en la zona y ahora la serie de triunfos lo lleva a recibir a Boca con la certeza de que jugará instancias decisivas del Apertura.
Hay una evidente mejora en el estado anímico del plantel, que cargaba desde fines del año pasado con una baja autoestima por tantos golpes. Y no fue fácil para algunos futbolistas superar el trauma que significó la salida de Gallardo.
También hay razones futbolísticas para entender este presente de River. Cuando el Chacho, tras la victoria en el Ducó frente a Huracán, planteó la búsqueda de un equipo “físico” pudimos interpretar que no había lugar para Juan Fernando Quintero desde el inicio. La búsqueda de un equipo más dinámico está plasmada en el diseño del mediocampo, con la inclusión de Galván y Subiabre para un juego más vertical.

Otro punto fundamental en la búsqueda de un estilo reconocible es la presión rápida a la pérdida de la pelota, un sello que supo imponer River en la mejor época de Gallardo y que pareció extraviarse como concepto en el último tiempo. Para conseguir este propósito, Fausto Vera ( salió lesionado con una dolencia en la rodilla derecha y es duda para el domingo) y Aníbal Moreno batallan en el medio para tener mayor presencia.
En el River de Coudet empezaron a hacer goles los delanteros. Tanto Driussi como Colidio volvieron al gol luego de una sequía importante. El déficit de Driussi no pasó por sus cualidades futbolísticas sino por sus lesiones. Y Colidio transformó en sus últimos partidos silbidos por aplausos a partir de las libertades que tiene para moverse en el centro del ataque.
Cuando este equipo tiene que defenderse no tiene ningún complejo, lo demostró en el complemento frente a Racing en Avellaneda. Se vio obligado a replegar y a resistir con un Martínez Quarta que muestra más aplomo que lo demás centrales.
Entre las apuestas de Chacho está la de Subiabre en la posición de mediocampista izquierdo. Todavía el juvenil no se ha destacado, pero el técnico le da pista y le cumple con largos recorridos por la banda. Tal vez el hecho de haber sido reemplazado frente a Carabobo por la Copa Sudamericana induce que pueda haber otras opciones para jugar en el mediocampo. Juan Cruz Meza (de buen ingreso con Belgrano), y el ecuatoriano Kendry Páez (clave para el gol de Driussi frente a los venezolanos) alumbran como alternativas.
Como en los últimos tiempos, y a pesar de continuas lesiones musculares, Gonzalo Montiel le da otro voltaje al equipo cuando pasa al ataque y hasta sorprende en el área con su instinto para el gol.
Hay un River que se va consolidando desde los triunfos, indispensable para modificar la atmósfera. Por supuesto que al equipo todavía le falta más vuelo creativo. Pero Chacho va marcándole su impronta de equipo ambicioso. El domingo, con su público frente a Boca, tendrá la oportunidad de ratificarlo rotundamente.
