Eduardo Coudet puede respirar aliviado, después de que River sacara la cabeza a la superficie con su triunfo del domingo por 2-0 sobre Argentinos Juniors, el cual le permitió quebrar la racha de cinco derrotas seguidas.
En la tarde del Monumental en que debutó Thiago Almada con la camiseta roja y blanca, Gonzalo Montiel y Ángel Correa -de penal- anotaron los goles para un equipo que logró superar un duro escollo, dado que el Bicho traía puntaje perfecto al cabo de cuatro partidos en el Torneo Clausura.

No fue fácil el desarrollo para el Millonario, ya que terminó con menor posesión de pelota respecto de su rival (41.1%) e, incluso, con una marcada paridad en materia de remates totales (8 vs. 9), aunque es cierto que la visita no registró disparos en dirección al arco, mientras que el local generó las chances más claras.
Esta actuación llevó a que el Chacho destacara la entrega de sus futbolistas en medio de un clima crítico por la falta de resultados y un funcionamiento que aún no conforma en relación al potencial del plantel.
"Para ser sincero, siento que los jugadores se tiran de cabeza por mí y por River. Tener esa sensación es importantísimo. Entiendo que solo se puede hablar de falta de tiempo de trabajo cuando ganás, porque cuando perdés en un club de esta magnitud, todo suena como excusa. No tengo duda de que vamos a estar mejor. Tenemos un equipazo, vamos a jugar bien al fútbol", confió luego del encuentro.

Asimismo, el DT de 51 años le dio valor a esta victoria por lo que representa en lo anímico. "Teníamos la necesidad de ganar, de cortar una racha, de hacerlo en casa, con nuestra gente. Puedo asegurar que los jugadores están enfocados 100%", planteó.
Por otro lado, puntualizó acerca de la acción polémica que derivó en la sentencia del partido. "Al principio, no la leyó el árbitro, pero llamó bien el VAR y se corrigió. No quiero opinar más de estas cosas; nosotros tenemos que trabajar y salir a ganar en cada partido jugando cada vez mejor. Seguramente, así todo va a funcionar", confió.

Además, Coudet no quiso dejar pasar las versiones que referían a un mal clima en el vestuario: "¿Dónde están los que hablaron? ¿Quién de ustedes dijo que había un problema interno? ¿Alguno se anima a arriesgar su trabajo levantando la mano? Nadie la levantó... En el quilombo, todo suma. Acá hay que ganar; si no, venden los problemas. Sé en dónde estoy. Cuando empecemos a ganar, nos queremos todos y todo se va a ver más lindo".
Con este impulso, River se enfrentará el miércoles a Independiente Santa Fe, en Colombia, por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, mientras que el domingo intentará afianzar su repunte en el ámbito local con su duelo como local contra Vélez Sarsfield.
