Crisis en Núñez: River se apaga y Gallardo pierde el aura

El Millonario sumó su segunda derrota consecutiva, dejó una imagen preocupante y profundiza las dudas futbolísticas en un arranque que enciende todas las alarmas.
El festejo de Argentinos Juniors en el primer gol de la noche - Créditos: @Manuel Cortina
El festejo de Argentinos Juniors en el primer gol de la noche. Foto: Manuel Cortina

Dos cachetazos al hilo para River. Y lo que más duele no es solo el resultado, sino la forma. El equipo muestra fisuras en el funcionamiento, rendimientos individuales en baja y una idea que no termina de aparecer. Todo conduce al banco. Marcelo Gallardo, esta vez, no logra contagiar aquella mística que supo distinguir a su ciclo más exitoso: hoy su equipo no transmite rebeldía ni seguridad, y eso se percibe en cada tramo del partido.

El arranque fue propiedad de Argentinos Juniors. Antes del gol, Hernán López Muñoz ya había avisado y Tomás Molina merodeó el área con peligro. River también tuvo lo suyo: una chance clara de Gonzalo Montiel y una jugada de Agustín Ruberto que no pudo definir con comodidad. Pero mientras el “Bicho” se adueñaba de la pelota y del ritmo, los de Núñez parecían más preocupados por tapar espacios que por imponer condiciones. El tanto llegó tras un error en el despeje de Martínez Quarta, bien capitalizado por el local, que no perdonó.

Al Millonario le costó una enormidad producir jugadas con claridad, incluso con nombres de peso como Quintero y Galván en cancha. El ingreso anticipado de Kendry Páez en el complemento no cambió demasiado el panorama: River cayó en la dependencia de las individualidades y perdió fluidez colectiva. Maxi Salas volvió a quedar en deuda, Moreno y Galoppo estuvieron muy lejos de la versión que mostraron en Brasil y Rivero dejó atrás aquel arranque prometedor para ofrecer un rendimiento apenas discreto.

En el tramo final, empujó más por obligación que por convicción. Tuvo el empate en un disparo de Galoppo que se fue alto con el arco a merced, pero no alcanzó. La creatividad recayó casi exclusivamente en Quintero, y el orden defensivo del conjunto de La Paternal fue suficiente para sostener la ventaja. Como si fuera poco, la lesión de Portillo, cuando ya no quedaban cambios, terminó de desacomodar al equipo y le dio aire al local en el momento más caliente. Ahora se viene Ciudad de Bolívar por los 32avos de final de la Copa Argentina. En los papeles, una buena oportunidad para levantar cabeza. En la realidad, un examen anímico y futbolístico para un River que, hoy, está lejos de su mejor versión.