Los finalistas del Apertura han demostrado más personalidad que fútbol. River y Belgrano ofrecen su corazón, y sortearon momentos de angustia para erigirse en finalistas.
Ambos estuvieron al borde del abismo. River en la noche en la que pudo empatar en la última jugada del alargue frente a San Lorenzo y sufrió en la tanda de penales. En La Paternal, Belgrano también logró la igualdad sobre el final de un partido muy cuesta arriba desde el trámite y hasta se recompuso de los dos primeros penales atajados por el arquero de Argentinos Juniors.
River atravesó durante el campeonato por todos los estados anímicos. Gallardo debió abandonar el cargo y la llegada de Coudet trajo mejores resultados que rendimientos, pero siempre apostando a un equipo dinámico e intenso. Desde esos parámetros, supimos que Juan Fernando Quintero tenía un espacio acotado a determinados momentos de un partido.

La intención de Chacho fue conseguir un equipo que presione de manera homogénea, conformando un mediocampo con Aníbal Moreno, Fausto Vera y Tomás Galván más un eslabón que fue rotando: Juan Cruz Meza, Maximiliano Meza, Giuliano Galoppo, Kendry Páez y Santiago Lencina. En la elección de ellos no hubo un criterio muy lógico, sino buscar afianzar algún rendimiento.
El mejor ataque posible quedó conformado por Facundo Colidio y Sebastián Driussi, con las particularidades de cada uno: rendimiento oscilante de Colidio y lesiones reiteradas en Driussi.
El principal argumento por el que River encumbró su sueño de campeonato es el arquero sensación del fútbol argentino, Santiago Beltrán, que le aportó estabilidad a una zaga central que no siempre da garantías.
Las bajas de Gonzalo Montiel, Aníbal Moreno y Sebastián Driussi obligarán a Coudet a diseñar una formación con algunas opciones que podrían sorprender.
La historia de este Belgrano finalista se relaciona, desde lo anímico, con el triunfo en el clásico frente a Talleres. Apareció la potencia goleadora de Lucas Paserini, quien fuera murmurado en buena parte del torneo por sus hinchas, para darle profundidad a la impronta del Chino Zelarayan y a la aceleración de Emiliano Rigoni. En el medio, el Ruso Zielinsky dispuso mayor combate con Adrián Sanchez y Longo.
La duda hasta último momento será aguardar por la recuperación de Lisandro López, importante en el juego aéreo en ambas áreas.
Hay un antecedente cercano en la fase regular donde River le ganó categóricamente a Belgrano en el Monumental. Pero también un cruce histórico en 2011, cuando el Pirata mandó a River a jugar la B Nacional. El morbo queda para la cargada de los hinchas, lo del domingo se tratará de una historia diferente. Para River, la chance de consagrarse cuando el equipo no daba señales de ser un candidato firme. Para Belgrano, una oportunidad única de levantar su primer título local y poner a Córdoba en lo más alto del fútbol argentino.
