River encara otra reconstrucción

Foto: Juan Manuel Baez/NurPhoto/Shutterstock (16858341aj)

Las secuelas de la caída de River en la final en Córdoba pueden ser más pronunciadas de lo esperado. No fue una derrota más. Toda caída en una final en la que el rival revierte el resultado en cuestión de minutos genera consecuencias. La conclusión es que el proyecto no estaba plasmado para concluir con un éxito. 

En el último semestre, River transitó la dolorosa salida de Gallardo y en cuestión de días cerró la llegada de Coudet, todo en plena competencia. Un plantel que tenía jugadores en bajo nivel no mejoró con el cambio de entrenador. Muchas lesiones inoportunas. La aparición forzada de juveniles que dieron lo que pudieron. Y la impaciencia del público que, de repente, se ilusiona en la noche de angustia frente a San Lorenzo para luego recibir el golpe demoledor en Córdoba.

En búsqueda de recuperar algo de la inversión perdida, River pone en negociación a varios de sus jugadores. Algunos con ciclo cumplido y otros que llegaron hace poco y no han podido establecerse. El caso más notorio de esta lista es el colombiano Kevin Castaño, citado por su selección a la Copa del Mundo, que no ha podido rendir en función del precio pagado por el club. 

El otro nombre negociable después de mucho tiempo en River y distintos estados en su rendimiento, pero con un declive pronunciado en el último tiempo, es el chileno Paulo Díaz.

No llamaría la atención que en el próximo mercado de pases River escuche alguna oferta por Germán Pezzella. El experimentado marcado central perdió titularidad y no cumplió con las expectativas.

Otro defensor a los que se le buscará destino es Lautaro Rivero. De una buena irrupción tras su préstamo a Central Córdoba de Santiago del Estero a estos errores, penal incluido, que le marcaron la salida del club.

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También hay un grupo que, por lesiones o bajos rendimientos, pasaron por River en este tiempo sin dejar huella: Fabricio Bustos, Giuliano Galoppo y Maximiliano Meza parecieran tener su crédito extinguido.

Coudet, desde su llegada, apostó por Ian Subiabre y el juvenil no aprovechó la oportunidad. Y el préstamo del ecuatoriano Kendry Páez fue una apuesta que no resultó.

El mayor dilema a resolver en el armado del River que viene será Juan Fernando Quintero. Evidentemente, Coudet lo consideró un jugador para momentos y no un titular indiscutido. Muchas veces, incluso en la final, fue postergado por juveniles como Juan Cruz Meza. 

Para prescindir de Juanfer, habrá que buscar una incorporación de sus características y jerarquía. No será posible ver un River mejor sino llega un mediocampista que conduzca al equipo.

River luego del Mundial de clubes hizo un corte drástico. Se fueron 9 jugadores, entre ellos Aliendro y Lanzini. En diciembre, se fue Nacho Fernández. Ahora se viene otro éxodo. La cuestión es que River renueva a su plantel en cada mercado de pases y no puede armonizar un equipo.

Piensa en refuerzos grandes. Entre ellos, Nicolás Otamendi y Giovanni Simeone. Pero la lista de los que saldrán, más allá de lo debatible que pueda resultar la situación de Quintero, parece inexorable. River busca reparar en el próximo mercado la mala praxis en su política de contrataciones. El diagnóstico está claro. La cuestión será no repetir viejos errores.