El país no se bajará del Mundial 2026, como habían deslizado hace una semana, pero sí mantiene una postura firme frente a Estados Unidos. El presidente de su federación, Mehdi Taj, dejó en claro que el equipo jugará el torneo, aunque están evaluando no disputar sus partidos en suelo estadounidense.
El problema no es deportivo, sino político. En el calendario actual, la selección iraní tiene previstos sus encuentros de la fase de grupos en ciudades como Los Ángeles y Seattle. Sin embargo, desde Teherán consideran que no existen garantías suficientes de seguridad, por lo que ya iniciaron conversaciones con la FIFA para trasladar esos partidos a México.

La posibilidad no es lejana. Desde el Gobierno mexicano señalaron que el país está en condiciones de recibir esos encuentros si se toma esa decisión. Aun así, la FIFA, por ahora, se mantiene firme con el cronograma anunciado.
En medio de todo esto, también surgieron cuestionamientos por temas logísticos, como la entrega de visas y el trato a la delegación iraní. Pese a la tensión, la federación insiste en que no piensa renunciar al torneo.
El escenario sigue abierto. Mientras la FIFA analiza el tema, Irán sostiene su idea: estar en el Mundial, pero sin jugar en Estados Unidos si las condiciones no cambian.
