Brasil se juega bastante más que el pase a los cuartos de final este domingo, cuando enfrente a Noruega en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, por los octavos del Mundial. Además de buscar un lugar entre los ocho mejores, la Verdeamarela intentará cortar una racha que ya pesa: hace años que no logra vencer a una selección europea en una instancia de eliminación directa.

El último triunfo brasileño ante un rival europeo en una fase decisiva de la Copa del Mundo fue hace 24 años. Ocurrió en la final de 2002, disputada en Corea del Sur y Japón, cuando el equipo dirigido por Luiz Felipe Scolari le ganó 2-0 a Alemania con dos goles de Ronaldo y levantó su quinto título mundial.

Desde aquella consagración, Brasil no pudo volver a imponerse frente a equipos europeos en cruces mano a mano. En las últimas ediciones quedó afuera ante Francia, Países Bajos, Alemania, Bélgica y Croacia, casi siempre en cuartos de final. Una cuenta pendiente que se transformó en una de las grandes sombras de la selección brasileña en los Mundiales recientes.
Pero el desafío no termina ahí. Brasil también buscará romper otro antecedente incómodo: nunca le ganó a Noruega. Se enfrentaron cuatro veces, con dos victorias para los noruegos y dos empates. El único cruce entre ambos en una Copa del Mundo fue en 1998, durante la fase de grupos, cuando el conjunto europeo se impuso por 2-1.
Noruega llega con un equipo fuerte físicamente, con futbolistas que rondan el metro noventa de altura. Haaland aparece como la gran referencia de ese poder ofensivo, aunque Ancelotti ya tendría diseñado un plan defensivo con Gabriel Magalhães como una de sus piezas clave.
