El defensor central de 33 años, nacido en Dublín, pasó de trabajar en una oficina bancaria a transformarse en el símbolo de Cabo Verde, la selección que acapara las miradas tras clasificar al Mundial 2026. Lo más increíble de todo es cómo fue convocado: un mensaje perdido en LinkedIn.
A finales de 2018, Lopes dividía su vida entre los minutos en la liga local y su empleo como asesor de hipotecas en un banco. Habiendo representado a Irlanda solo en la categoría Sub-19 en 2011, asumía que sus opciones internacionales se habían esfumado.

En ese contexto, Rui Águas, entonces DT de Cabo Verde, localizó su perfil en LinkedIn buscando futbolistas con ascendencia caboverdiana y descubrió que el padre de Lopes había emigrado cuando tenía 16 años. Águas le redactó una propuesta en portugués, pero el mensaje pasó desapercibido durante nueve meses. Según confesó el propio zaguero a Footballers Unfiltered: “No hablaba portugués y usaba LinkedIn solo para temas de la universidad. Cuando vi aquel mensaje pensé que era falso, que era spam”.
La insistencia del seleccionador destrabó el malentendido al escribirle tiempo después en inglés. “Me volvieron a escribir días después, en inglés, y ahí me di cuenta de que era algo serio. Respondí y a partir de ahí empezó todo. Es una locura pensarlo ahora”, detalló Lopes a Footballers Unfiltered, rememorando cómo recurrió a traductores digitales para coordinar su debut en 2019.
Su incorporación aceleró un plan de la federación para captar talentos de la diáspora mediante plataformas digitales. Hoy, bajo el mando del técnico Bubista, Cabo Verde tiene un 90 % de futbolistas nacidos en el extranjero, logrando un equipo que combina la potencia física africana con táctica europea.

Para Lopes, el giro fue radical: pasó de la discreta liga irlandesa a marcar a estrellas como Sadio Mané en la Copa África, “la experiencia me abrió la mente, ya que me permitió visitar lugares que nunca habría conocido, interiorizarme en la cultura africana y aprender el idioma. Transformó mi carrera y mi vida personal”.
Su éxito conmovió a su hogar. Su padre vio con orgullo cómo su hijo ponía al país en el mapa. “Cuando debuté, mi padre estaba muy orgulloso. Creo que he dado a conocer Cabo Verde en Irlanda, porque todo el mundo me pregunta por allí”, confesó.
A pesar del desafío, el jugador asegura que “para nosotros es algo enorme. Es el primer Mundial de Cabo Verde y queremos disfrutarlo, pero también competir. Sabemos que enfrentamos a selecciones muy fuertes, como Uruguay y España, pero en el fútbol nunca se sabe. Vamos a dar todo para estar a la altura”.
