Las selecciones de Egipto e Irán se citaron en el estadio de Seattle para uno de los mejores partidos del mundial en cuanto a emociones tras un electrizante empate 1-1.
Los Faraones pegaron primero al minuto 5, desatando la locura en las tribunas del recinto estadounidense. Mahmoud Saber aprovechó un flojo despeje del guardameta Alireza Beiranvand para facturar el 1-0 tras una gran acción previa de Mohamed Salah en el área.
Irán no se quedó de brazos cruzados y el dramatismo aumentó cuando Mehdi Taremi falló un penal al minuto 11. Sin embargo, a pesar del fallo, el cuadro asiático encontró la paridad a los 14 minutos del encuentro luego de que Ramin Rezaeian cazara un rebote en el segundo poste tras una fantástica atajada del arquero Mostafa Shobeir para decretar el 1-1.

Tras el vertiginoso inicio, el ritmo del compromiso se tornó más pausado debido a los ajustes de los técnicos. Las faltas y amonestaciones aparecieron en ambos lados, reflejando la alta tensión por lo que estaba en juego. La salida de Mohamed Salah en el complemento enfrió las variantes ofensivas de un Egipto que prefirió dosificar sus piezas.
En los últimos minutos del compromiso, Irán encerró a Egipto en su área y comenzaron a caer balones peligrosos en el área. El bombardeo inició con el gol anulado de Shoja Khalilzadeh por posición adelantada y posteriormente el cabezazo Saeed Ezatolahi que se estrelló en el travesaño.

Con el empate final, Egipto celebra mantener su condición de invicto y avanzó a la siguiente ronda como segundo del Grupo G tras el triunfo de Bélgica 5-1 sobre Nueva Zelanda y enfrentará a Australia por los dieciseisavos de final. Por su parte, Irán tendrá que esperar combinaciones de resultados para saber si podrá avanzar como no de los ocho mejores terceros.
