El partido ante Arabia Saudita puede marcar el rumbo de España en el Mundial. Después del inesperado empate sin goles frente a Cabo Verde, la Roja llega con la obligación de ganar y, sobre todo, de recuperar sensaciones. El problema no fue la falta de dominio: España tuvo cerca del 70 % de posesión del balón y pasó gran parte del encuentro en campo rival. Sin embargo, ese control fue engañoso y se mostró como un equipo "sin alma" como resaltó la periodista Carolina Salvatore en el programa Betsson.sportcast.
El equipo remató en numerosas ocasiones, pero apenas generó situaciones realmente claras y se encontró una y otra vez con el arquero caboverdiano Vózinha, quien terminó siendo la gran figura del partido. Más allá de las estadísticas, las críticas apuntan a la falta de profundidad y de rebeldía ofensiva: España movió el balón pero le costó romper líneas y encontrar variantes para lastimar. Esa combinación de mucha posesión y poca contundencia explica por qué terminó dejando escapar dos puntos que estaban presupuestados en la previa.
Arabia Saudita, que viene de empatar con Uruguay y ha demostrado ser un equipo ordenado y peligroso al contragolpe, representa una prueba de carácter para los españoles y en el papel debería ser un rival más complicado. El margen de error es mínimo y todas las miradas apuntan a un nombre propio: ¿Será Lamine Yamal el alma que necesita España en este Mundial o es demasiada responsabilidad para un futbolista de apenas 18 años?
