El sueño de Brasil de levantar su sexta Copa del Mundo volvió a quedar trunco. Este domingo, la Seleção se despidió del Mundial en los octavos de final tras perder 2-1 ante Noruega en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. El segundo gol de Erling Haaland terminó de sellar una eliminación que, en realidad, venía tomando forma desde bastante antes.

La llegada de Carlo Ancelotti había despertado una enorme expectativa. No era para menos: se trata de uno de los entrenadores más ganadores y respetados de la historia del fútbol. Sin embargo, el Mundial también dejó en evidencia que su nombre no alcanza para esquivar las críticas. Noruega, con menos nombres propios y menos recursos, encontró la manera de complicarlo, sobre todo cuando reforzó el juego por las bandas en el segundo tiempo y expuso algunas falencias tácticas de Brasil.
Las dudas, de todos modos, no aparecieron recién en este partido. Desde el comienzo del torneo hubo decisiones difíciles de explicar. Una de ellas fue la inclusión de Igor Thiago como principal referencia de ataque ante Marruecos, una apuesta que nunca terminó de justificarse dentro del desarrollo de la competencia. También generó ruido la continuidad de Casemiro como titular indiscutido, incluso cuando el mediocampista mostraba señales claras de desgaste físico.

Contra Noruega, la polémica principal pasó por el penal. Vinicius Júnior estaba en cancha, pero el encargado de ejecutarlo fue Bruno Guimarães. El volante falló una chance que pudo haber cambiado por completo la historia del partido y, quizás, del Mundial brasileño.

La eliminación también tiene un peso simbólico. A la despedida de Neymar se suman nombres como Casemiro, Danilo e incluso Alisson, futbolistas que fueron parte de una generación que sostuvo a Brasil entre las potencias, pero que no logró devolverlo a la cima del fútbol mundial.
Ahora empieza otra etapa. Vinicius Júnior, Raphinha, Rodrygo, Endrick, Estêvão y otros talentos deberán asumir un protagonismo cada vez mayor. Por primera vez desde 2010, Brasil parece encaminado a iniciar un ciclo verdaderamente post-Neymar, sin que todo gire alrededor de su figura.
Tal vez esa sea la gran conclusión que dejó aquella tarde amarga en Nueva Jersey: una era terminó. La sexta estrella todavía queda lejos, pero el recambio ya está en marcha. El próximo compromiso del equipo de Ancelotti será recién en septiembre, con dos amistosos ante Australia en Oceanía. El primero se jugará el 25 de septiembre en Townsville, mientras que el segundo está previsto cuatro días más tarde en Brisbane.
