Interminable: Messi no se detiene y arrasa con los récords

El 10 de la Selección argentina es el primer jugador en convertir en seis partidos seguidos por la fase eliminatoria y se convirtió en el jugador con más asistencias en Mundiales.
Foto: Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images
Foto: Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images

Ya sopló las velitas 39 veces. Ganó un Mundial, en 2022. Agregó dos Copas América a sus vitrinas, la primera de ellas muy celebrada ya que significaba quebrar con una sequía eterna que albergaba con la Selección argentina mayor.

Se adjudicó el Balón de Oro en ocho oportunidades, más que nadie. Festejó en la Champions y en otros grandes torneos a nivel clubes. Suma más de 900 goles en su trayectoria. Cumplió todos los sueños posibles y, aún así, Lionel Messi se quebrantó cual niño frágil. Rompió en llanto como si a su lista de objetivos le quedaran pendientes.

El 10 de la Albiceleste conserva la pasión, demuestra su amor por lo que hace y, sin dudas, al jugar con la camiseta de su país. ¿La razón de este estado? Un partido sufrido ante Egipto, que amenazó con evaporar la ilusión argentina en la edición mundialista de 2026.

El vigente campeón perdía 2-0, el rosarino había malogrado un penal en el primer tiempo y parecía enredado sobre el césped de Atlanta. La falta de definición y profundidad afectaba al equipo. Hasta que se fabricó un nuevo espacio y el desarrollo cambió.

El zurdo se tiró completamente hacia la derecha para ceder protagonismo desde su rutinario papel más frontal al arco. Ese lugar que se suele ver a otras estrellas como Lamine Yamal y Michael Olise, ahora lo mostraba a Messi.

En esa posición fluyó un poco más y generó mayores problemas. Y de allí nació el gol del descuento por parte de Cristian Romero, quien cabeceó el centro del 10 y empezó a revivir a la Albiceleste. Poco después, ingresó con determinación al área tras un rebote, el cual Gonzalo Montiel le cedió de espaldas al arco y el zurdo no perdonó con su bombazo para el 2-2.

En pleno tiempo de descuento, un formidable contragolpe culminó con el envío de Lautaro Martínez a la cabeza de Enzo Fernández, quien desató la celebración de Argentina. Y, lo dicho, Leo no pudo contener las lágrimas. Soltó todo lo que había aguantado y se despojó del sufrimiento que lo había acechado ante un resultado que parecía dejarlo afuera.

Con su octavo gol en la actual Copa del Mundo, y su 21º en la historia del máximo evento de la FIFA, el 10 se da el gusto de prolongar su carrera en este certamen y tendrá, al menos, una batalla más.

Y las estadísticas no resisten: Leo sigue rompiendo todo lo que queda en pie. Es que se convierte en el primer jugador en convertir en seis partidos consecutivos correspondientes a las fases eliminatorias de un Mundial. Lo consiguió ante Australia (octavos), Países Bajos (cuartos), Croacia (semi) y en la final contra Francia en la edición de 2022, y en la actual les agrega los de Cabo Verde y Egipto.

Por otro lado, Messi logró despegarse de Diego Maradona y ahora es el máximo asistidor en la Copa del Mundo con 9 pases de gol en 31 partidos, por encima de los 8 de Pelusa en 21 compromisos.

Incluso, Messi ha marcado ocho goles para Argentina en la Copa Mundial de la FIFA 2026, la mayor cantidad anotada por un futbolista en los primeros cinco partidos de una selección en una sola edición desde Gerd Müller con Alemania en 1970 (10).