Cuando su selección parecía despedirse del Mundial 2026, apareció el futbolista que tantas veces la ha sacado de los momentos más complicados. Romelu Lukaku ingresó en el segundo tiempo y fue el impulso que necesitaba Bélgica para revertir un 0-2 ante Senegal y terminar celebrando una agónica victoria por 3-2 en la prórroga, resultado que les dio el pase a los octavos de final.

El delantero, sin embargo, dejó una de las frases más impactantes de la jornada después del partido. Lejos de centrarse únicamente en la clasificación, confesó que hace apenas unas semanas ni siquiera estaba seguro de formar parte de la lista mundialista.
"Si veo cómo fue mi temporada, normalmente no debería haber estado aquí", admitió el atacante, quien atravesó meses difíciles antes del torneo. Según explicó, una conversación con el seleccionador Rudi García terminó siendo clave para recuperar la confianza y asumir el papel que hoy vuelve a desempeñar con la camiseta belga.
Su aporte va mucho más allá de los goles. Con Lukaku en el campo, Bélgica gana presencia ofensiva y transmite otra seguridad. No sorprendió que el técnico insistiera en incluirlo en la convocatoria pese a las dudas físicas que existían antes del Mundial. "No podíamos hacer una lista sin él", resumió García al referirse al máximo goleador histórico de la selección.

Los números respaldan esa confianza. Lukaku acumula 92 goles en 132 partidos con Bélgica y mantiene un promedio de 0,71 tantos por encuentro, una cifra superior a la de figuras como Lionel Messi (0,61), Cristiano Ronaldo (0,63), Kylian Mbappé (0,59) y Robert Lewandowski (0,53) con sus respectivas selecciones. Entre los grandes delanteros del fútbol actual, solo Erling Haaland presenta una media más alta.
Pese a ser la principal referencia ofensiva, el atacante también mostró su lado más humano. En la prórroga decidió no ejecutar el penal que terminó dándole la victoria a Bélgica y dejó la responsabilidad en Youri Tielemans. Más tarde explicó que todavía atraviesa un momento complicado en el plano emocional y que, en ese instante, lo más importante era el equipo.
Con el sufrimiento ya atrás, Bélgica enfrentará ahora a Estados Unidos por un lugar en los cuartos de final. Y aunque las dudas acompañaron a Lukaku durante buena parte de la temporada, el Mundial vuelve a confirmar una constante: cuando la selección belga necesita un héroe, su máximo goleador casi siempre encuentra la manera de responder.
