Otra vez apareció el sello de La Scaloneta. El equipo de Lionel Scaloni, ya consolidado tras ocho años de trabajo, volvió a mostrar un nivel que va mucho más allá de lo estrictamente futbolístico. Sí, hay táctica, preparación física, talento y una idea colectiva muy marcada. Pero en esta etapa, con la despedida de Lionel Messi de los Mundiales como telón de fondo, hay algo más difícil de explicar que empuja al equipo en la búsqueda de una nueva estrella para Argentina y, al mismo tiempo, de la inmortalidad para su capitán.

En un primer tiempo parejo y bastante intenso, Messi pasó de la frustración a ser decisivo frente a Austria. Primero falló un penal tras una falta sobre Lautaro Martínez, rematando desviado. Luego, después de la pausa de hidratación, volvió a tener una clarísima: Enzo Fernández probó desde una jugada que tapó el arquero Schlager, el rebote le quedó al ’10’, pero Alaba apareció justo para sacarla sobre la línea. Sin embargo, poco después llegó la revancha. Una jugada por izquierda de Facundo Medina terminó en un centro bajo, Thiago Almada dejó pasar la pelota y Messi, llegando de frente, definió de zurda para abrir el marcador.

En el complemento, Austria prácticamente no logró inquietar a Argentina. Y sobre el final, Messi volvió a aparecer: marcó su segundo gol del partido y llegó así a los 18 tantos en Copas del Mundo. Incluso estuvo muy cerca del tercero con un tiro libre en la última jugada.
La ciudad que en su momento fue escenario del cierre mundialista de Diego Maradona con la Selección en 1994 volvió a ser testigo de otra actuación brillante de Messi. En el centro de Estados Unidos, este Mundial sigue acumulando capítulos que ya forman parte de la historia grande del torneo, más allá de lo que todavía pueda pasar en el camino hacia la final.
