A cinco meses del inicio del Mundial de Fútbol, el sector hotelero en México ya presenta cambios derivados de la expectativa turística que genera el torneo.
De acuerdo con estimaciones del sector, los precios de hospedaje en las ciudades sede —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— han comenzado a incrementarse de manera considerable, con alzas que en algunos casos alcanzan hasta el 300% respecto a las tarifas registradas a inicios del año.
Aunque México albergará únicamente trece de los 104 partidos del torneo, la demanda anticipada ha provocado que una habitación con un costo promedio de 2,000 pesos mexicanos pueda alcanzar precios de hasta 8,000 pesos mexicanos durante los días de juego. Estos incrementos no son homogéneos y dependen tanto de la ciudad como de la zona donde se ubique el hotel. En áreas de alta afluencia turística y prestigio, como la colonia Condesa o el Centro Histórico de la Ciudad de México, los aumentos podrían superar ampliamente el promedio nacional.
Especialistas atribuyen este fenómeno a la lógica de oferta y demanda propia de eventos internacionales de gran escala, especialmente ante la llegada prevista de turistas extranjeros, favorecida por la conectividad aérea del país. No obstante, algunos analistas advierten que incrementos excesivos podrían resultar contraproducentes, incentivando a los visitantes a optar por alternativas como plataformas de renta temporal.
Más allá del impacto en precios, el Mundial representa una oportunidad estratégica para México. Se estima la llegada de cerca de cinco millones de turistas, lo que podría elevar la ocupación hotelera anual hasta un 70% y fortalecer la imagen del país como un destino turístico de alcance global, destacando su cultura, gastronomía y hospitalidad.
