La Roja europea ya está entre los cuatro mejores del planeta por segunda vez en su historia tras derrotar 2-1 a Bélgica en Los Ángeles. Sin embargo, el billete a las semifinales dejó más dudas que certezas en el trámite. El combinado de Luis de la Fuente volvió a exhibir ese juego repetitivamente horizontal, lento y por momentos carente de profundidad que tanto se le cuestiona, pero tuvo el oficio necesario para golpear en los momentos idóneos y sacar el resultado adelante.
El encuentro arrancó con el dominio de balón estéril de los españoles. Aunque se adelantaron gracias a un tanto de Fabián Ruiz tras una buena jugada colectiva. La pasividad y el exceso de confianza les pasó factura, permitiendo que Charles De Ketelaere empatara para los belgas. En medio de este letargo colectivo, la actuación de Lamine Yamal volvió a quedar bajo la lupa. El extremo sigue sin brillar al nivel desorbitado que se esperaba de él en este torneo. Pese a sus conducciones, carece de la finura decisiva en los metros finales, por lo que su recurrente elección como el MVP del partido vuelve a estar muy justamente cuestionada por los analistas y prensa especializada.

El punto de quiebre y el error de Lammens
La verdadera clave que reescribió el destino del partido pasó por la portería belga. Al minuto 71, el gigante Thibaut Courtois tuvo que retirarse del terreno de juego debido a una preocupante lesión en el muslo izquierdo. Su reemplazante, el joven debutante Lammens, terminó pagando muy cara la frialdad de ingresar en un escenario de máxima presión.
Al minuto 88, cuando el fantasma de la prórroga ya sobrevolaba Los Ángeles, Pau Cubarsí ensayó un remate de media distancia que no revestía mayor peligro. Sin embargo, Lammens reaccionó de forma deficiente y dejó un rebote suelto en el corazón del área. Fue ahí donde la fortuna sonrió a los españoles.

Merino: El salvador invisible
Atento al error del guardameta, Mikel Merino apareció de forma oportunista para empujar el esférico al fondo de la red y sellar el 2-1 definitivo. El centrocampista se vistió de héroe absoluto por segunda llave consecutiva, repitiendo la dosis agónica que ya le había aplicado a Portugal.
A pesar de su indiscutible peso específico para rescatar al equipo desde el banquillo, Merino sigue sin recibir el premio, la titularidad ni el reconocimiento mediático que verdaderamente se merece, quedando siempre a la sombra de los focos principales.
La Roja Europea avanzó a semifinales, donde ahora espera el colosal examen ante Francia.
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