Estados Unidos sigue firme en su Mundial. El equipo dirigido por Mauricio Pochettino derrotó 2-0 a Australia en Seattle y aseguró su clasificación a los diecisieteavos de final con una fecha de anticipación.
Los goles de Alex Freeman y un autogol de Cameron Burgess le dieron al conjunto norteamericano su segunda victoria consecutiva en el torneo, tras el contundente 4-1 conseguido en el debut frente a Paraguay.
El triunfo tiene un valor histórico. Estados Unidos no ganaba sus dos primeros partidos de una Copa del Mundo desde Uruguay 1930, la primera edición del certamen. Tuvieron que pasar 96 años para que la selección volviera a comenzar un Mundial con dos victorias seguidas.
Además, el equipo rompió otra racha negativa al mantener su arco en cero por primera vez después de 11 partidos oficiales consecutivos recibiendo goles. Tras el encuentro, Pochettino destacó el crecimiento mental de sus jugadores y el respaldo que ha recuperado la selección entre los aficionados.
"Lo más importante es hacer que la gente crea en el equipo. Estamos muy felices de llegar a este momento logrando que los jugadores controlen las emociones y disfruten del juego bajo presión", afirmó el técnico argentino.

El entrenador también tomó una decisión importante al dejar en el banco a Christian Pulisic por una molestia en la pantorrilla. Aun sin su principal figura, el equipo respondió con solidez y mostró que puede competir.
Con el boleto asegurado a la siguiente fase, Estados Unidos afrontará la última jornada de la fase de grupos sin presión y con la posibilidad de rotar jugadores pensando en los partidos de eliminación directa.
