Aston Villa dio el golpe en Stamford Bridge. Chelsea arrancó mejor, tomó la iniciativa y se puso en ventaja gracias a un polémico gol de João Pedro, pero en el segundo tiempo apareció el oficio y la personalidad del equipo de Unai Emery para cambiar el rumbo del partido. Con un doblete de Ollie Watkins, los Villanos dieron vuelta el marcador y se mantienen en el tercer escalón de la tabla con 39 puntos, a tres del Arsenal y a uno del Manchester City, continúan de lleno en la discusión por el título. Además, estiraron su racha a once victorias consecutivas, ocho de ellas en la Premier League, y confirmaron que lo suyo es realidad y no casualidad. Mantenerle el paso a los equipos de Guardiola y Arteta es un mérito enorme.
A falta de un partido para el cierre de la primera rueda, la mano de Unai Emery volvió a marcar la diferencia. Tras resistir durante una hora y con decisiones acertadas desde el banco, el Villa encontró la recompensa. Watkins fue determinante: uno de los tres futbolistas que ingresaron en el complemento y terminaron dándole la razón al entrenador español, cerebro del gran momento y del presente soñado que atraviesa el club. Un triple cambio que tuvo efecto.
Con la intención de oxigenar al equipo y retomar el control del resultado, Enzo Maresca movió fichas cerca del minuto 69: salieron Marc Cucurella, João Pedro y Alejandro Garnacho, para dar paso a Malo Gusto, Jamie Gittens y Liam Delap. Esta vez, la variante no surtió el efecto esperado y, más tarde, el DT sumó a Estevão por Palmer, aunque para ese entonces el partido ya tenía otro destino.
En la armada argentina argentina, Emiliano Martínez volvió a ser clave con una atajada determinante ante James y otra con la cara ante Joao Pedro. Enzo Fernández y Alejandro Garnacho fueron de lo más destacado del Chelsea; cuesta encontrar una explicación futbolística para la ausencia del extremo en la Selección. Por su parte, Emiliano Buendía tuvo una tarea áspera y sacrificada: en los 58 minutos que estuvo en cancha le tocó cumplir un rol más defensivo, de mucho roce y desgaste.
