El Monumental de River Plate se encamina a una transformación histórica: apunta a rozar los 100 mil espectadores, sumar el techado total de sus tribunas y consolidarse como el estadio de clubes más grande y moderno de Sudamérica
En Núñez, las obras ya no sorprenden y construir se volvió parte del ADN con un 2026 que asoma como el año del salto definitivo. El Monumental, que ya es el estadio de clubes más grande de Sudamérica, va por más: rozar los 100 mil lugares y convertirse en el primero del continente con las cuatro tribunas techadas.
Aseguran que el anuncio oficial del nuevo techo y la bandeja superior estaría previsto para fines de enero o comienzos de febrero. Mientras tanto, el estadio sigue cambiando todos los días. La tribuna Belgrano empezó a mostrar su nueva cara con el revestimiento tipo “piel de vidrio”, una obra que no solo moderniza la fachada sino que mejora la iluminación natural, la eficiencia energética y la durabilidad del Monumental.
Puertas adentro, el campo de juego también está en modo pretemporada. Tras los últimos recitales, se reactivaron los trabajos de renovación del césped híbrido, un proceso profundo y silencioso que River repite cada año para llegar en óptimas condiciones al inicio de la competencia oficial.
La experiencia del hincha suma otro capítulo. En la Belgrano avanza la construcción de un nuevo bodegón con vista al campo, una propuesta distinta que refuerza la idea de estadio vivo, activo y abierto más allá de los partidos.
Y el crecimiento no se queda en Núñez. En Cantilo, el futuro centro de alto rendimiento empieza a tomar forma. La nueva Casa River, con capacidad para 72 jugadores y un edificio de más de 5.000 metros cuadrados, apunta a concentrar entrenamiento, ciencia aplicada al deporte y logística en un solo lugar.
Con un polideportivo de primer nivel en carpeta y una inversión cercana a los 100 millones de dólares, River vuelve a marcar la cancha. Sin resignar la localía y con recursos propios, el club apuesta fuerte. Porque mientras el equipo busca respuestas dentro del campo, la institución sigue jugando su partido afuera. Y lo juega para ganarlo.
