Se busca "Killer": El casting de 9 para la Roja que divide a todo un país

Ya no vivimos de la nostalgia; Chile necesita presente y goles, vengan de donde vengan.
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La Selección Chilena inicia un nuevo ciclo y la pregunta sigue siendo inevitable: ¿quién hará los goles?

Con la Generación Dorada definitivamente fuera de escena y varios históricos ya ausentes, el puesto de centrodelantero quedó vacante. Chile necesita respuestas inmediatas, pero también una proyección clara hacia 2026. El debate no es solo de nombres, sino de perfiles.

Fernando Zampedri aparece como la solución más directa. El capitán de Universidad Católica es el definidor más consistente del torneo local y ofrece algo escaso en la Roja reciente: presencia de área, juego aéreo y gol sin adornos. Su edad, 38 años, instala la discusión sobre si su convocatoria sería un recurso puntual o una apuesta estructural.

Damián Pizarro encarna el proyecto. En Udinese continúa su adaptación al fútbol europeo y aporta potencia física, algo poco habitual en el delantero chileno promedio. Tiene condiciones para imponerse ante defensas sudamericanas, pero necesita continuidad y mayor eficacia frente al arco.

Ben Brereton Díaz representa la experiencia internacional. Con recorrido en Inglaterra, es el atacante con mayor roce competitivo en ligas de alta exigencia. Puede generarse situaciones propias y aporta disciplina táctica, aunque su rendimiento crece cuando tiene compañía ofensiva y no queda aislado como único referente.

Gonzalo Tapia suma vértigo y potencia. Evolucionó de extremo a atacante más completo, capaz de atacar espacios y soportar el choque físico. Su desafío es la toma de decisiones en el tramo final, donde la pausa suele marcar la diferencia entre la promesa y la consolidación.

En un segundo escalón aparecen Alexander Aravena y Bruno Barticciotto, opciones de movilidad y asociación, más útiles para transiciones rápidas que para el juego aéreo en espacios reducidos.

Veredicto: presente o proyecto

El dilema es claro. Si Chile necesita gol inmediato para sostener competitividad en Eliminatorias, Zampedri ofrece una respuesta concreta. Si el objetivo es construir un 9 para la próxima década, el desarrollo de Pizarro parece inevitable. Si la prioridad es experiencia internacional y versatilidad, Brereton parte con ventaja. Y si la idea es apostar por potencia y transiciones rápidas, Tapia encaja mejor en ese libreto.

La decisión no será solo futbolística. Será una declaración de intenciones sobre qué tipo de selección quiere ser Chile en esta nueva etapa.

La camiseta 9 espera dueño. Y el margen de error es mínimo.