Caimanes de Barranquilla estuvo a un paso de conquistar la Serie de las Américas, pero terminó protagonizando una de las derrotas más dolorosas de su historia reciente. El equipo colombiano cayó 10-9 ante Navegantes del Magallanes, de Venezuela, en una final que parecía definida desde las primeras entradas.
El conjunto barranquillero salió encendido y castigó temprano al pitcheo rival. Con una ofensiva contundente y oportuna, construyó una amplia ventaja que llegó a ser de ocho carreras, mostrando autoridad y control absoluto del juego. El dugout colombiano celebraba, mientras Magallanes parecía sin reacción ante el vendaval ofensivo.
Sin embargo, el béisbol tiene espacio para lo inesperado. A partir de la mitad del compromiso, los venezolanos comenzaron a descontar aprovechando desajustes en el relevo y algunos errores defensivos. Carrera a carrera, la diferencia se fue reduciendo hasta que el estadio se convirtió en una caldera.

El punto de quiebre llegó en las entradas finales. Magallanes encontró los batazos oportunos y logró igualar el marcador en un episodio de alta tensión. Con el impulso de su público, completó la remontada y selló el 10-9 definitivo, dejando en silencio a los jugadores colombianos que minutos antes acariciaban el trofeo.
Para Caimanes, el subcampeonato deja sensaciones encontradas: una ofensiva explosiva durante gran parte del encuentro, pero también la lección de que ninguna ventaja es definitiva. Para Magallanes, en cambio, la noche quedó marcada como una hazaña histórica, construida a base de carácter y resistencia.
Una final vibrante que recordó por qué el béisbol se decide hasta el último out.

