Hay victorias que desafían la lógica. Remontadas que no caben en ninguna estadística. Y luego está Rafael Nadal, un hombre que construyó su leyenda precisamente ahí, en ese territorio donde los números dicen "imposible" y él responde con un passing shot.
Javier Cercas, uno de los escritores más importantes de la lengua española, visitó Lima y conversó en el programa Conversaciones desde La Grada. Entre reflexiones sobre literatura y música, el autor de Soldados de Salamina dejó una confesión inesperada: si pudiera, escribiría un libro sobre Rafa Nadal.
"Me intriga este tipo", admitió Cercas con la curiosidad intacta de quien ha pasado décadas descifrando personajes complejos. "Ha hecho cosas muy raras que yo no he entendido y me gustaría entenderlas. ¿Qué cosas? Pues ganar partidos que no se pueden ganar".
El escritor recordó la final del US Open 2022 contra Daniil Medvedev, cuando Nadal perdía dos sets y el tercero se le escapaba. Las estadísticas le daban apenas un uno por ciento de probabilidades. "Cuando acabó el partido, yo vi a Álex Corretja en televisión diciendo que esto no podía ser. Es imposible. Y lo ganó. ¿Cómo se hace eso? No lo sé".
Cercas, quien jugó tenis competitivamente hasta los 16 años, sostiene que a cierto nivel las diferencias técnicas se diluyen. "Hay quince o veinte jugadores con un nivel muy similar. Lo que cuenta es la cabeza". Y es justamente esa computadora misteriosa la que quisiera explorar. "Yo no entiendo a Nadal todavía. Escribiría un libro para entender a este tipo".
El español también aprovechó para reivindicar los valores que el tenis le enseñó: respeto a las reglas y al adversario. "Si nuestros políticos respetasen las reglas como en el deporte, las cosas serían mejor", sentenció, mientras contrastaba con la degradación que percibe en el fútbol profesional, donde "el que no hace trampas es un imbécil".
Sobre el mejor equipo que ha visto, no dudó: el Barcelona de Pep Guardiola, cuya esencia se extendió a la selección española campeona del mundo en 2010. "Era el Barça sin Messi, pero con Casillas, el mejor portero que he visto".
Cercas corre cincuenta minutos diarios y graba ideas en su teléfono mientras lo hace. "Si no corro tres días me entran ganas de invadir Ucrania", bromea. Para él, el movimiento y el pensamiento son inseparables, como lo fueron para los filósofos griegos o para Nietzsche con sus "pensamientos paseados".
Al final, todo vuelve al mismo punto: el deporte como placer, como forma de conocimiento, como música. "Sin música no hay nada", dice citando a Walter Pater. Y quizás por eso Nadal sigue siendo un enigma fascinante para este novelista: porque el gladiador de Roland Garros tiene una melodía que todavía nadie ha podido transcribir.
