Las Pirámides de Egipto, el Partenón griego, la Mona Lisa, el revés de Wawrinka. En ese nivel de maravilla colocan los amantes del tenis ese golpe sublime del “otro suizo universal”. Parece increíble que una travesía cargada de tanta magia esté a punto de llegar a su fin. Esta edición del Abierto de Australia significará —tal como él mismo lo anunció— la despedida de “Stanimal” de un torneo que lo vio levantar la copa en 2014. Aquella vez derrotó en la final a Rafael Nadal en cuatro mangas y conquistó el primer título de Grand Slam de su carrera. Luego llegarían dos más: París y Nueva York.
La historia de Stan “The Man” en Melbourne Park también remite a una trilogía de batallas memorables a cinco sets, todas entre 2013 y 2015, frente al inconmensurable Novak Djokovic. En esos duelos, ambos regalaron un tenis repleto de belleza, incertidumbre y emoción. Nole ganó dos de esos enfrentamientos, pero Stan también logró imponerse de manera magnífica en uno de ellos.
Los australianos, que ya estaban entristecidos al saber que Gael Monfils tampoco regresará el próximo año, despiden en Wawrinka a uno de sus tenistas predilectos. Incluso Nick Kyrgios, otrora enemigo del helvético dentro y fuera de la cancha, aplaudió en un acto de grandeza que la organización le otorgara un wild card al suizo. “Fue absolutamente merecido”, afirmó. Y vaya que lo es.
