Fran Cerúndolo: Profeta en su tierra

Foto: Delfina Corbera Pi - ZUMA Press Wire/Shutterstock/TT

Francisco Cerúndolo se coronó con absoluta justicia en casa. La edición 2026 del Abierto de Buenos Aires tuvo un marcado sabor local: tres de los cuatro semifinalistas fueron argentinos y el restante, Luciano Darderi, también nació en el país, aunque optó por representar a Italia tras la emigración de su familia a Europa.

En la final, Darderi intentó imponer el mismo libreto que le había dado resultados en rondas anteriores, pero esta vez se encontró con una versión superlativa del “Velociraptor” bonaerense. Cerúndolo lo derrotó con autoridad en dos sets, 6-4 y 6-2, en una actuación que sorprendió por su contundencia, sobre todo considerando que los cuatro enfrentamientos previos entre ambos habían sido extremadamente parejos, con dos victorias por lado.

Esta vez no hubo equivalencias. Cerúndolo mostró una madurez estratégica notable: movió a su rival de lado a lado, manejó los tiempos del partido y fue muy preciso con el servicio en los momentos clave. Su dominio fue claro de principio a fin.

El título tiene un valor especial para Francisco. En 2025 había alcanzado la final del torneo, pero cayó en tres sets ante el prodigio brasileño Joao Fonseca. Esta vez no dejó dudas y levantó el trofeo ante su gente. Con esta consagración, además, se acerca nuevamente al top 15 del ranking mundial.

Del lado de Darderi, más allá de la derrota, el balance sigue siendo positivo. Luciano atraviesa una temporada fantástica: no solo alcanzó esta final en Buenos Aires, sino que también logró meterse entre los ocho mejores del Australian Open, el primer Grand Slam del año. El presente del italo-argentino confirma que su crecimiento ya no es promesa, sino realidad.