Arrancan los mata-mata del Apertura. La moneda está en el aire.

Empieza un nuevo torneo, comienzan los play off. ¿Será campeón el mejor? No necesariamente.
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La acumulación de méritos durante la fase regular puede desmoronarse con un mal día. Un rival cerrado. Poca contundencia de los delanteros. Los benditos penales. El azar. Todo eso influye en una definición del torneo Apertura de Argentina, que tendrá matices apasionantes, aunque el sentido de la legitimidad o de justicia será para otro debate.

El mejor equipo de la temporada hasta aquí, por construcción de una idea de juego y capacidad goleadora en diversos nombres, es Independiente Rivadavia de Mendoza.  Recibirá a un Unión que ingresó dependiendo de otros resultados, pero con un ataque directo muy peligroso.

Estudiantes de La Plata, a diferencia del Clausura pasado, fue el dominador de la otra zona. Cambió el entrenador en el medio del camino (llegó Alexander Medina) y se reconstruyó tras la salida de Santiago Ascacíbar y Cristian Medina. El Pincha, reeditando la final del torneo pasado, recibirá a un Racing convulsionado. La Academia, tras el recordado penal fallado por Maravilla Martínez en el clásico, perdió la gravitación de su goleador y penó para meterse en esta instancia. 

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Boca, ya sin rotar masivamente su formación, recibirá a Huracán. Después de un comienzo tambaleante con derrotas frente a Estudiantes y Vélez, el equipo encontró funcionamiento y algunas figuras clave en su estructura como Leandro Paredes, el juvenil Tomás Aranda y la incorporación de Adam Bareiro. En el equipo de Parque Patricios se han destacado la potencia del delantero ecuatoriano Caicedo y un arquero de experiencia como Hernán Galíndez.

River llega precedido con cierta incertidumbre al choque frente a San Lorenzo. La derrota en el superclásico le cortó la racha de éxitos que tuvo desde la llegada de Coudet. La poca estabilidad en su rendimiento genera desconfianza en el público. Necesitará River mostrar otra cara en los partidos clave. San Lorenzo bajo el mando de Gustavo Álvarez muestra mayor atrevimiento, pero viene jugando en el torneo y la Sudamericana con pocas variantes en su formación. Para su visita al Monumental, pierde a Alexis Cuello, expulsado frente a Independiente.

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Otro de los choques muy atractivos se jugará en Rosario. El Central de Ángel Di María –que tropezó contra Huracán y Estudiantes en octavos de las últimas ediciones—recibirá a un Independiente que tuvo momentos de dificultad en el torneo, pero encontró sobre el cierre un ataque poderoso conformado por Abaldo, el chileno Gutiérrez y Avalos. 

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El clásico de Córdoba tendrá tanta pasión como paridad. El Talleres de Tévez fue creciendo en su juego y se volvió un equipo desequilibrante con sus extremos. El Belgrano del Ruso Zielinsky arrancó mejor con un Zelarayán todopoderoso, pero después fue perdiendo eficacia.

Vélez fue muy regular en la fase inicial, con un gran nivel al comienzo, pero que declinó en los últimos partidos. El equipo de Guillermo recibirá a un Gimnasia que fue mejorando desde la llegada de Ariel Pereyra.

Argentinos-Lanús prometen un buen partido en Paternal porque son dos equipos con un estilo muy marcado, aunque el equipo de Nico Diez llega con la carga de dejar de ser el aspirante de siempre. 

Presentada la previa con características de cada equipo clasificado, los antecedentes indican que afloran otras cualidades hasta aquí desconocidas que podría permitirles dar un golpe sobre la mesa. El gran desafío para los más regulares en el semestre es ponerse otro traje para adaptarse a jugar los play off. Un arte en el que vimos decepcionar a los encumbrados y alumbrar protagonistas impensados.