El Racing de Costas está vivo

La Academia mostró carácter en una parada brava, venció 1-0 a Estudiantes con un gol agónico de Santiago Sosa y recuperó la identidad que tanto extrañaba el equipo de Gustavo Costas.
Foto: Cuenta de X oficial de Racing Club (@RacingClub)

Racing Club volvió a mostrar carácter y se llevó un triunfo trabajado frente a Estudiantes de La Plata en La Plata. La Academia ganó 1-0 en el Estadio Jorge Luis Hirschi y se metió con autoridad en los octavos de final del Torneo Apertura 2026, en un partido que fue creciendo con el correr de los minutos. El equipo de Gustavo Costas encontró espacios a partir de la desesperación ofensiva del Pincha y terminó sosteniéndose con una defensa cada vez más firme.

El arranque tuvo poco vuelo. Los dos equipos priorizaron el orden táctico y el miedo a quedar mal parados terminó pesando más que las ganas de atacar. El partido se volvió lento, cortado y con escasas situaciones de peligro. Recién sobre el cierre del primer tiempo apareció algo de intensidad. A los 40 minutos, Gastón Martirena probó con un derechazo cruzado que se fue apenas afuera y, poco después, Eros Mancuso respondió con un remate lejano que terminó controlando sin problemas Facundo Cambeses.

En el complemento, Racing siguió mostrando dificultades para generar peligro y el empate parecía condenado a quedarse clavado hasta el final. La monotonía recién se rompió a los 36 minutos, cuando Adrián Martínez asistió a Tomás Conechny, aunque su definición salió débil y elevada, facilitándole la tarea a Fernando Muslera.

Pero cuando todo indicaba que el partido se encaminaba al cero, apareció la pelota parada para cambiar la historia. A los 43 minutos, Gabriel Rojas metió un centro preciso al segundo palo y Santiago Sosa ganó de cabeza para clavarla en el ángulo derecho y desatar el festejo académico. En la jugada quedó muy expuesta la pasividad de Leandro González Pírez, que incluso antes de la ejecución del córner se mostró distraído conversando con el propio Sosa, quien terminaría marcando el gol. Una secuencia marcada por la displicencia y la falta de reacción.

Volvió el Racing de Costas. El equipo intenso, confiable y competitivo en los mata-mata. El que no se achica en ninguna cancha y juega con personalidad ante cualquier rival. Ahora, frente a Rosario Central, tendrá la chance de demostrar si lo de La Plata fue apenas un destello o el verdadero renacer de los espartanos de Costas.