Cuatro partidos, cuatro goles. En tiempos donde la selección peruana busca reconstruirse y encontrar nuevas certezas, Jairo Vélez se ha convertido en una de las respuestas más alentadoras del proceso encabezado por Mano Menezes.
El mediocampista de Alianza Lima, ecuatoriano de nacimiento y recientemente nacionalizado peruano, atraviesa un inicio soñado con la camiseta blanquirroja. Debutó ante Senegal, en una derrota que dejó más preguntas que respuestas, pero en la que ya mostró atrevimiento, movilidad y personalidad para pedir la pelota. A partir de allí comenzó a escribir una historia distinta.
Frente a Honduras explotó definitivamente. Marcó dos goles en el empate peruano y se convirtió en la principal carta ofensiva del equipo. Aquella actuación confirmó que no se trataba de una casualidad, sino de un futbolista capaz de asumir responsabilidades en los metros finales.
En la siguiente fecha FIFA, volvió a aparecer contra Haití. Cuando el partido parecía escaparse, Vélez encontró el gol de la remontada y le dio a Perú una victoria que significó un importante impulso anímico para un grupo en formación. Y este lunes, ante una potencia mundial como España, volvió a dejar su sello con el descuento peruano en Puebla.
Como un delantero que siempre encuentra el faro en medio de la niebla, Vélez ha aparecido cuando la selección más lo necesitaba. Sus cuatro goles en sus primeros cuatro encuentros lo convierten en el máximo referente ofensivo de este nuevo ciclo.
Perú aún tiene mucho por construir, pero hoy cuenta con una certeza: Jairo Vélez atraviesa el mejor momento de su carrera y se está ganando un lugar propio en la nueva historia de la selección.
