Alemania y Paraguay firmaron un partido épico en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo tras empatar 1-1, con un desenlace de infarto en el que los arqueros y los erráticos ejecutores en la tanda de penales fueron los grandes protagonistas, hasta que apareció la figura de José Canale para concretar la clasificación de la Albirroja a los octavos de final.
La locura comenzó a desbordarse en el Estadio de Boston, cuando el cuadro que dirige Gustavo Alfaro empezó a creer que podía competir. La resistencia sudamericana dio frutos al minuto 41, cuando Julio Enciso conectó un certero cabezazo tras un gran centro de Matías Galarza, generando un grito sagrado que desató la euforia y plasmó en el marcador una ventaja histórica e impensada, tomando en cuenta el favoritismo de los teutones.
La segunda mitad trajo consigo la inevitable e intensa respuesta de los germanos. El elenco de Julian Nagelsmann comenzó a imponer condiciones sobre el césped estadounidense al minuto 53, cuando Kai Havertz apareció de forma oportuna para peinar un envío al área de Florian Wirtz y decretar el 1-1. Tras la igualdad, el guardameta guaraní Orlando Gill emergió como la gran figura del tiempo reglamentario.

En el alargue, el desgaste físico se apoderó de ambos planteles durante los treinta minutos. El dramatismo escaló a niveles insospechados cuando el VAR anuló correctamente un polémico gol de Jonathan Tah por una infracción sobre Orlando Gill en el área chica. Paraguay resistió con el corazón en la mano, refugiado en su área y achicando espacios ante cada arremetida rival. Sin cambios en el marcador tras los intensos 120 minutos, el destino del encuentro se definió desde el punto penal.
La tanda desde los doce pasos se convirtió en una ruleta rusa de nervios y tensión. Kai Havertz fue la primera víctima de Orlando Gill, quien detuvo el primer remate de la serie. Luego, Nick Woltemade también falló para Alemania y dejó la mesa servida para la clasificación paraguaya. Sin embargo, Antonio Sanabria y Fabián Balbuena desperdiciaron sus oportunidades para la Albirroja y mantuvieron con vida a los teutones. Finalmente, Jonathan Tah tuvo la posibilidad de igualar la serie, pero envió el balón fuera del arco, pese a que Gill se había lanzado hacia el lado contrario.

Con el 4-4 en la pizarra y ya en la muerte súbita, Paraguay envió a José Canale frente a Manuel Neuer. El defensor central venció al histórico guardameta alemán con un remate preciso y sentenció la tanda por 4-3 a favor de los sudamericanos, desatando la celebración guaraní.
La clasificación quedó marcada como una de las mayores hazañas en la historia del fútbol paraguayo. La Albirroja eliminó a una selección cuatro veces campeona del mundo y, además, provocó un hecho sin precedentes: fue la primera vez en la historia de los Mundiales que Alemania perdió una definición por penales.

