Inglaterra vuelve al escenario de la herida de 1986 para medirse con México en octavos

Foto: Vanessa Carvalho/Brazil Photo Press/TT

Inglaterra volverá a pisar el Estadio Azteca en una Copa del Mundo por primera vez desde México 1986. Casi cuatro décadas después, el emblemático inmueble volverá a recibir a los tres leones en un escenario cargado de historia, recuerdos y ahora también con un boleto a los cuartos de final en juego.

22 de junio de 1986, el último recuerdo de Inglaterra en el Azteca dejó una herida incurable, cuatro décadas después volverán a jugar en el legendario estadio de México DF. (Foto: STAFF / AFP)

El domingo 5 de julio, a las 18:00 horas (tiempo del centro de México), Inglaterra se enfrentará a México en el último partido mundialista que albergará el Estadio Azteca durante el Mundial 2026. El vencedor avanzará a los cuartos de final, que se disputarán el 11 de julio en Miami.

El conjunto dirigido por Thomas Tuchel llegó a esta instancia tras vencer 2-1 a Congo. El equipo africano sorprendió con un gol tempranero de Brian Cipenga, pero la experiencia de Harry Kane marcó la diferencia. El capitán inglés apareció en los minutos 75 y 86 para firmar una remontada que evitó una eliminación inesperada.

Más allá del presente, el regreso al Azteca inevitablemente remite al recuerdo del 22 de junio de 1986. Fue allí donde Inglaterra sufrió una de las derrotas más emblemáticas de su historia al caer 2-1 ante Argentina en los cuartos de final. Aquella tarde, Diego Armando Maradona inmortalizó los goles de la "Mano de Dios" y el llamado "Gol del Siglo", mientras que Gary Lineker descontó sin poder impedir la eliminación inglesa.

El historial mundialista entre México e Inglaterra también añade un ingrediente especial. Su único enfrentamiento en una Copa del Mundo ocurrió en Inglaterra 1966, cuando los anfitriones se impusieron 2-0 en Wembley con anotaciones de Bobby Charlton y Roger Hunt.

Maradona y el Gol del Siglo a Peter Shilton en 1986 (Foto: imago/Buzzi)

Ahora, el Estadio Azteca volverá a ser protagonista de una noche que promete emociones. Para México representa la oportunidad de seguir haciendo historia frente a su afición; para Inglaterra, la posibilidad de dejar atrás un recuerdo imborrable y escribir un nuevo capítulo en el escenario que marcó una de sus mayores heridas mundialistas.