En las circunstancias más adversas, cuando el resultado apremia y parece que todo está perdido, la selección argentina ha sabido mostrar su mejor cara durante la presente Copa Mundial 2026.
La Albiceleste, este miércoles vestida de azul en Atlanta, lo volvió a hacer: perdía 1-0 frente a Inglaterra hasta el minuto 85 y volcó todo el peso del partido hacia el campo rival para atropellarlo y ganarlo 2-1 en el tiempo añadido.
El campeón no está muerto. Vive. Y está en una nueva final, como hace cuatro años en Qatar, después de una gesta inolvidable, quizá tan especial como aquella de cuartos de final de México 1986, cuando derrotó al mismo rival con el doblete de Diego Maradona.
El arranque del encuentro exhibió un tinte reñido, y el reloj no llegaba a marcar 3 minutos cuando varios protagonistas se entremezclaron en discusiones que generaron un ambiente tenso. Enzo Fernández cometió una falta fuerte sobre Elliot Anderson, sus compañeros salieron en su defensa y Leandro Paredes con Jude Bellingham tuvieron el cara a cara más acalorado.
Costó encontrar una llegada nítida frente a tanta paridad, mientras los Tres Leones mostraban mayor iniciativa para el manejo del balón. Recién a los 32 minutos, un cabezazo de John Stones se perdió fuera y sirvió para que su equipo advirtiera al equipo de Lionel Scaloni.
Giuliano Simeone, la alternativa por la que apostó el DT argentino para reemplazar a Rodrigo De Paul, no pudo gravitar por derecha contra un sólido carrilero izquierdo como Djed Spence (ingresó de titular por Nico O'Reilly) y tampoco logró capitalizar su energía y entusiasmo.
Enzo Fernández, por su parte, contó con la más clara de ese primer tiempo, pero su disparo salió apenas alto. Finalmente, ambos equipos se marcharon a los vestuarios con el marcador en blanco y escasas oportunidades, mientras que la intensidad y los roces acapararon la atención.
La parte complementaria pareció comenzar de mejor modo para el combinado argentino, a partir de un intento de Julián Álvarez que tapó Jordan Pickford y otro de la Araña que se perdió desviado. A su vez, Leandro Paredes también probó a distancia y tampoco tuvo la puntería deseada.
Hasta que a los 10 minutos, el conjunto inglés tomó mal parada a la defensa, Morgan Rogers envió el centro desde la derecha y Anthony Gordon entró desde la izquierda hacia adentro para comerle la espalda a Nahuel Molina y sacudir las redes con su remate.
De a poco, Argentina sintió la urgencia, las luces de alerta se encendieron y el equipo volvió a reaccionar como lo hizo durante la fase eliminatoria de este torneo: con orgullo, fortaleza y hambre por no perder.
Así fue cómo acorralo a un rival que se replegó por inercia y las llegadas resultaron cada vez más punzantes, los merecimientos para empatar quedaron en evidencia. Nicolás González acarició la igualdad de no haber sido por Pickford, Nico Otamendi también avisó con su avance, mientras que dos veces impactaron el poste con Mac Allister (cabezazo y un disparo raso).
El encargado de remontar el resultado fue Enzo Fernández, quien ensayó uno de esos tiros que tan bien le salen desde afuera del área para vencer las posibilidades de Pickford. Y, aunque sumó tranquilidad y alivio al no verse abajo, la Albiceleste no dejó de embestir a los ingleses y el centro de Lionel Messi desde la derecha encontró a Lautaro Martínez para que este cabeceara en soledad y desatara un festejo alocado.
Ya son siete finales alcanzadas en la historia de los Mundiales para Argentina, que ahora le apunta al juego decisivo por el título ante España, el domingo en Nueva York. Por la cuarta estrella, y para agigantar la historia de un equipo sin igual.
