Tras la salida de Gennaro Gattuso del banquillo a principios de año, la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) inició una reestructuración desde la cúpula. La primera ficha en mover se dio en la presidencia con la llegada de Giovanni Malagò, exjefe del CONI, tras el fin de la era de Gabriele Gravina.
Fiel a su plan de trabajo, Malagò priorizó la designación de un líder deportivo antes de resolver la incógnita del banquillo. De ahí nació la llegada de Paolo Maldini acompañado por Leonardo como asesor.

El movimiento institucional ha sido un éxito rotundo en las tribunas. Según una encuesta publicada por La Gazzetta dello Sport, el 61% de los aficionados califica como positiva la llegada de Maldini a la federación (un 21% de manera "muy positiva" y un 40% "positiva"). Un 24% se muestra indiferente y apenas un 7% rechaza su nombramiento.
Con ese respaldo, la tarea primordial de Maldini y Leonardo es encontrar al nuevo seleccionador. Es aquí donde la dirección deportiva ha dado un golpe sobre la mesa al situar en el centro de la escena a un nombre estelar: Pep Guardiola.
Maldini y Leonardo ya han viajado para mantener reuniones directas con el extécnico del Manchester City, Barcelona y Bayern Múnich. El interés institucional coincide plenamente con el sentir popular. El sondeo de la Gazzetta revela que Guardiola es el gran favorito de los hinchas con un 34% de las preferencias, una cifra que escala hasta el 40% entre los espectadores habituales de fútbol.

Por detrás del estratega catalán, las preferencias de los seguidores se distribuyen de manera muy estrecha: Antonio Conte encabeza la lista de perseguidores con el 19% del apoyo, seguido de cerca por Roberto Mancini y Andrea Pirlo, quienes empatan con el 17% cada uno; el 13% restante se divide entre un 5% que prefiere a una alternativa diferente y un 8% que se declara indeciso.
