Cienciano no solo goleó. Cienciano hizo historia. El 6-1 sobre Botafogo en el Cusco fue una exhibición de contundencia y, sobre todo, tuvo a Matías Succar como protagonista absoluto. El delantero respondió a lo grande cuando más lo necesitaba su equipo: ante la ausencia por suspensión de Carlos Garcés, asumió la responsabilidad del ataque y firmó un espectacular triplete.
Succar marcó dos veces en el primer tiempo y completó su noche soñada en la segunda mitad, convirtiéndose en la gran figura de una victoria que deja al conjunto cusqueño con un pie y medio en los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Falta, claro, visitar Brasil, pero remontar un 6-1 parece una misión prácticamente imposible para Botafogo.

La historia de Succar, sin embargo, merece un capítulo aparte. El atacante pasó cerca de un año y medio en Alianza Lima, desde mediados de 2024 y durante todo 2025, sin conseguir marcar un solo gol. Fueron meses difíciles, de pocas oportunidades, críticas y paciencia puesta a prueba. Pero no se rindió. Esta vez, el arco se abrió y Succar respondió.

Su llegada a Cienciano le abrió una nueva puerta y esta noche encontró la recompensa a una constancia que muchas veces no aparece en las estadísticas. El fútbol, de vez en cuando, devuelve lo que durante mucho tiempo parece negarte. Y Succar recibió su premio en una noche inolvidable.
El 6-1 tiene sabor a clasificación, aunque todavía queda un partido. Pero si Cienciano mantiene esta determinación, la serie parece tener dueño. Y Succar, después de tanto esperar, finalmente volvió a celebrar a lo grande.
