Boca cerró la pretemporada con una victoria por 2-1 ante Olimpia, un resultado que le permitió tachar la primera sonrisa del año. El triunfo llegó en la antesala del debut oficial en el Torneo Apertura 2026, donde el Xeneize recibirá a Deportivo Riestra el próximo domingo. La consigna es una sola: volver a ganar y cortar una sequía de tres años sin títulos en el plano local.
El arranque fue cuesta arriba. Un gol fortuito del conjunto paraguayo, tras un rebote involuntario en Juan Barinaga, puso a Boca en desventaja y trajo dudas. Sin embargo, el equipo de Úbeda mostró reacción. Alan Velasco estampó el empate y, a diez minutos del cierre de la primera etapa, llegó el quiebre del partido: Exequiel Zeballos encaró por izquierda, sacó una jugada individual de jerarquía y metió un centro perfecto para Tomás Belmonte, que de cabeza firmó el 2-1.
En el complemento, el Xeneize optó por manejar los tiempos y la pelota para bajar el ritmo del juego. Sobre el final, Olimpia empujó y generó algunos sobresaltos, pero la figura de Agustín Marchesín apareció en los momentos justos para sostener la ventaja ante el elenco guaraní.
El triunfo significó un alivio para un Boca que llegaba a esta presentación en San Nicolás envuelto en cuestionamientos. La falta de movimiento en el mercado de pases y el pálido rendimiento mostrado frente a Millonarios habían encendido alarmas en el Mundo Boca.
Más allá de que el funcionamiento colectivo todavía está en construcción, el equipo dejó señales de carácter y solidez ante un rival de peso. Con este envión anímico, Boca ya piensa en lo que viene: el arranque del torneo local y el desafío siempre exigente de la Copa Libertadores.
