Hoy se respira tensión pura en el sur. A las 19:00 horas, el Estadio CAP de Talcahuano será en una verdadera caldera. Huachipato se juega el semestre entero en 90 minutos y, tras el amargo tropezón en Valencia, el representante chileno tiene la obligación de dar vuelta ese 1-0 en contra.
Pero ojo, que enfrente hay un Carabobo que dejó clarísimo a qué juega y que no va a regalar ni un centímetro.
El libreto venezolano: Orden, paciencia y desesperación rival
Seamos francos, el cuadro llanero no va a cruzar el continente para mostrar un fútbol lírico y romántico. Vienen a hacer su negocio y lo saben hacer bien. En el partido de ida nos demostraron que son un equipo rocoso: cortito, insoportablemente ordenado y que, si te descuidas medio segundo, te vacuna.
El plan de ellos para esta tarde está cantado. Van a armar dos líneas de cuatro bien pegaditas al arquero, jugarán con el reloj desde que bajen del bus y buscarán que la ansiedad de la hinchada local se traspase a la cancha. Eso sí, no contarán con Juan Camilo Pérez tras esa tarjeta roja sobre el final de la ida; un hueco en el funcionamiento defensivo que los chilenos están obligados a explotar.
La misión "Acerera": Prohibido quedarse dormidos
Por el lado de Huachipato, la autocrítica ya se hizo. La lección de la semana pasada costó cara: en la Copa Libertadores no se puede regalar un tiempo entero porque te mandan a hacer las maletas.
Hoy tienen que tomarse el trámite del partido desde el pitazo inicial, meter una intensidad asfixiante y abrir la cancha a como dé lugar para desarmar el bloque visitante. Tienen el fútbol y las herramientas para lograrlo, lo demostraron en los chispazos de rebeldía del segundo tiempo en Venezuela, pero esta noche toca sostener ese ritmo y afinar la puntería.
