Con el overol puesto y el reloj a favor: ¿Cómo debe plantarse el "Capo" para eliminar al gigante brasileño?

O'Higgins, con una corta ventaja de 1-0, visita a Salvador Bahía en un partido durísimo para los chilenos, sin embargo, en la ida demostraron que pueden neutralizar al tricolor y dar una nueva sorpresa en la Copa.
Créditos: Cuenta oficial de O'Higgins en X.com (@OHigginsoficial)

Si pensaban que el partido en Rancagua fue de alto impacto, abróchense los cinturones porque la revancha en Brasil promete ser una verdadera batalla táctica. El "Capo de Provincia" aterriza en Salvador de Bahía con una valiosa pero cortísima ventaja de 1-0 en el bolsillo. ¿El objetivo? Salir vivos del infierno tricolor y sellar una clasificación histórica en esta Fase 2 de la Copa Libertadores.

No nos engañemos, el panorama es bravo, pero en el fútbol sudamericano la última palabra nunca está dicha hasta el pitazo final.

El asedio que se viene: ¿Aparecerá el "distinto" en Bahía?

Seamos muy claros: allá la historia va a ser totalmente distinta. El Bahía va a salir a comerse la cancha desde el primer segundo empujado por una hinchada que es una caldera.

En el partido de ida vimos cómo los brasileños monopolizaron la pelota en el segundo tiempo, pero pecaron de una falta de profundidad que llegó a ser alarmante. Apenas metieron un tiro al arco y no hubo ningún jugador distinto que se atreviera a romper el libreto para frotar la lámpara. Sin embargo, en su estadio, esa posesión intrascendente que vimos en Chile se puede transformar rápidamente en un bombardeo. El equipo chileno tiene que prepararse mentalmente para sufrir, apretar los dientes y meter la pierna fuerte cuando sea necesario.

La receta del "Capo": Prohibido colgarse del travesaño

La trampa más grande para O'Higgins sería meter a sus once jugadores dentro de su propia área durante 90 minutos. Eso, en tierras brasileñas, es crónica de una muerte anunciada.

Los chilenos tiene que apelar a la memoria y recordar esos primeros 25 minutos perfectos que jugaron en Rancagua, donde presionaron, ahogaron la salida rival y encontraron ese golazo de Francisco González. Por la urgencia de empatar la serie, Bahía va a dejar verdaderas avenidas en su defensa. Si los celestes logran sostener el orden defensivo y meten un contragolpe rápido y letal, le tirarán toda la presión y el nerviosismo a un estadio que fácilmente puede volverse en contra de su propio equipo.