Diogo Costa, el muro portugués

Con apenas dos goles recibidos en cuatro partidos y actuaciones decisivas en los momentos de mayor presión, Diogo Costa se ha convertido en uno de los pilares de Portugal en el Mundial 2026. Mientras los delanteros acaparan los reflectores, el arquero del Porto sostiene el sueño luso desde el arco.
(Foto: Jose Breton/Pics Action/NurPhoto)

Hay futbolistas que ocupan los titulares con goles y celebraciones. Diogo Costa prefiere otro camino: aparecer cuando su selección más lo necesita. El arquero portugués ha construido un Mundial 2026 desde el silencio, pero también desde la seguridad. Mientras otros brillan cerca del arco rival, él lo hace unos metros más atrás, sosteniendo a una selección que ya está en octavos de final.

El guardameta del Porto disputó los tres partidos de la fase de grupos y recibió apenas un gol: el empate de Yoane Wissa en el debut frente a República Democrática del Congo. Luego mantuvo su arco invicto en la goleada 5-0 sobre Uzbekistán y repitió la historia en el exigente 0-0 frente a Colombia.

Ese encuentro terminó de confirmar su importancia. Colombia dominó durante largos pasajes, generó las ocasiones más claras y obligó a Diogo Costa a intervenir en seis oportunidades. Sus reflejos evitaron la derrota portuguesa y le valieron el premio al mejor jugador del partido. Sin esas intervenciones, el camino hacia las rondas de eliminación directa habría sido mucho más complicado.

En los dieciseisavos de final volvió a responder cuando el equipo más lo requería. Aunque Croacia se adelantó con un gol de Ivan Perišić, el arquero sostuvo a Portugal en los momentos de mayor presión con cinco paradas, tres de ellas dentro del área, además de frustrar varias ocasiones claras durante el intenso cierre del encuentro. Finalmente, Gonçalo Ramos marcó el 2-1 agónico y selló la clasificación, pero antes Diogo Costa había sido decisivo para mantener con vida a su selección.

En total, suma 14 atajadas en cuatro partidos del Mundial, dos porterías invictas y apenas dos goles recibidos. Más allá de las cifras, transmite una tranquilidad que contagia a toda la defensa y que pocas veces puede medirse con estadísticas.

Portugal mantiene intacto el sueño de conquistar el título y sabe que necesitará los goles de Cristiano Ronaldo. Sin embargo, también tiene claro que las grandes campañas se sostienen desde el arco. Hasta ahora, Diogo Costa ha sido ese guardián silencioso que aparece en el momento justo para mantener con vida la ilusión portuguesa.