Pese al buen momento futbolístico en la cancha, Universidad de Chile atraviesa una de las tormentas corporativas más delicadas de su historia reciente. A las puertas de su esperado centenario en 2027, la concesionaria Azul Azul se encuentra atrapada en una triple encrucijada: la tensión con la Casa de Estudios por el resguardo de la marca, la conformación forzada de una nueva mesa directiva y un severo traspié comercial tras la pérdida de su patrocinador principal.
El conflicto más sensible compromete de lleno la identidad del club. Las esquirlas judiciales del Caso Sartor dañaron la relación con la Universidad de Chile, propietaria de los emblemas históricos. El distanciamiento llegó a un nivel tan crítico que sobrevoló el riesgo real de perder los derechos sobre el nombre y los símbolos, abriendo paso a trascendidos sobre la opción de rebautizar al elenco como "Leones". Ante la posibilidad de una ruptura definitiva, la concesionaria debió ceder y aceptar la mediación de una comisión de abogados independientes designada por la institución universitaria para revisar los términos de la concesión y ordenar las bases del club.

En paralelo, la cúpula dirigencial vivirá un cambio total de mando. Eduardo Godoy, liquidador a cargo del paquete accionario vinculado al grupo Sartor, instruyó la realización de una junta extraordinaria de accionistas a más tardar el próximo 16 de noviembre. Dicha instancia removerá a la actual administración para instalar un directorio de transición, cuyo objetivo central será estabilizar la gestión mientras se concreta el traspaso de la propiedad a nuevos inversionistas, proceso programado para fines de marzo o inicios de abril de 2027.
El panorama se agravó aún más en el terreno financiero. La U sufrió la caída de un millonario acuerdo por 6 millones de dólares con la empresa que asumiría como nuevo Main Sponsor en la camiseta durante 2027 y 2028, a razón de 3 millones por año. El desistimiento de la compañía a última hora no sólo dejó un vacío presupuestario de cara a los 100 años del club, sino que detonó un conflicto contractual con la firma Adidas, fabricante oficial que ya había iniciado la confección de miles de camisetas con el logotipo del fallido patrocinador.
Con la mesa ejecutiva en proceso de salida, la urgencia de asegurar un nuevo auspicio principal y las negociaciones abiertas para proteger su patrimonio identitario, Universidad de Chile enfrenta una reestructuración de fondo que marcará el rumbo institucional del club en los próximos años.
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