El aficionado chileno al tenis creció malacostumbrado. La era irrepetible de Marcelo Ríos, Fernando González y Nicolás Massú instaló la falsa sensación de que pelear la Ensaladera de Plata era una obligación geográfica. El reciente y doloroso 4-0 que le propinó España a Chile en el Court Central Anita Lizana fue un baño de realidad tan seco como necesario: desnudó la distancia que hoy nos separa de la superélite mundial.

España vino a Santiago sin Carlos Alcaraz y, aun así, la prensa ibérica describió la serie como un paseo. La pista derribó 15 años de invicto de Chile como local y el impecable 12-0 que ostentaba Massú en casa. Para colmo, la última actualización del ranking ATP sinceró el panorama: Alejandro Tabilo cayó al casillero 32°, mientras que Cristian Garin marcha 132°, Tomás Barrios 137° y Matías Soto 246°.
¿Hay materia prima? Sin duda. Tabilo demostró que inspirado tiene tenis para jugarle de igual a igual a cualquiera; Garin y Barrios son batalladores de fuste en arcilla. Sin embargo, existe un abismo entre tener buenos jugadores de circuito y armar un equipo con el calibre necesario para aspirar a la Ensaladera:

- Falta de profundidad: Potencias como España o Italia rotan tenistas Top 30 sin despeinarse; Chile, en cambio, depende de la alineación de los planetas. Si Tabilo se desconecta o Garin llega mermado físicamente, la estructura se desploma por completo.
- El nuevo formato: La Copa Davis actual no da margen para aquellas batallas épicas de cinco sets donde el empuje del público suplía deficiencias técnicas; premia la regularidad implacable del circuito ATP, territorio donde a los chilenos les cuesta consolidarse.
Tras la caída, Nicolás Massú lo resumió con lucidez de líder: en el deporte también toca perder, hay que ser perseverantes y saber bancarse los momentos duros para seguir empujando.

El primer paso para avanzar es quitarle a esta camada la pesada mochila del pasado. Tabilo, Garin y Barrios tienen condiciones de sobra para darnos triunfos valiosos, sostenerse en el Grupo Mundial o meter un batacazo como el 5-0 ante Serbia, pero exigirles levantar la Copa Davis es desconocer el mapa del tenis actual. Aceptar la realidad no es conformismo; es pura sensatez deportiva.
A seguir trabajando, Chile, que los tiempos mejores en el tenis pueden estar a la vuelta de la esquina.
