El golpe fue seco, demoledor y sin ningún tipo de atenuantes. Lo que arrancó como una fiesta total con 5.600 personas colmando el Court Central Anita Lizana terminó en una pesadilla tenística: la España de David Ferrer liquidó la confrontación por la vía rápida, selló un inapelable 4-0 definitivo y dejó al equipo chileno fuera del Final 8 de Bologna, condenándolo a tener que remarla nuevamente en las Qualifiers de 2027.
El dobles sentenció el adiós y Landaluce cerró la cuenta
Chile salía a la pista este domingo con la soga al cuello tras las dos caídas del sábado, obligado a descontar en el dobles para estirar la definición. Sin embargo, la dupla conformada por Jaume Munar y Pedro Martínez no dio opción alguna y aplastó a Alejandro Tabilo y Tomás Barrios con un categórico 6-0 y 6-3.
El trámite fue una ráfaga:
- Al borde del abismo: Los españoles se llevaron la primera manga en blanco en apenas unos minutos, mostrando una sincronía y velocidad que dejaron sin respuestas a los nacionales.
- El consuelo del honor: Recién en el segundo parcial, cuando el fantasma de un doble 6-0 sobrevolaba la arcilla de Ñuñoa, los chilenos consiguieron ganar su primer game bajo el aplauso resignado de la tribuna, que celebró con ironía el haber evitado el cero antes de que los hispanos abrocharan el 3-0 definitivo.
- El cuarto punto: Ya con la eliminatoria resuelta en favor de los europeos, Martín Landaluce superó a Matías Soto para completar el 4-0 global en el marcador.
Un fin de semana donde nada funcionó
La jornada dominical fue el reflejo de una serie torcida desde el debut. El sábado, Tabilo no pudo sostener la ventaja tras ganar el primer set y terminó cediendo sorpresivamente ante Daniel Mérida (5-7, 6-3 y 6-4). Poco después, Rafael Jódar le dio un baile histórico a un Cristian Garin diezmado físicamente, venciéndolo por 6-0 y 6-2 en apenas 65 minutos de juego.
La jerarquía de los jóvenes españoles y la precisión de sus doblistas terminaron desnudando el momento irregular del equipo criollo, que jamás logró acomodarse a la cancha ni hacer sentir el peso de la localía.
Massú pone el pecho tras su primera caída en casa
La derrota significó la primera caída como anfitrión para Nicolás Massú desde que asumió la capitanía de la escuadra nacional. Pese al dolor del resultado, el público despidió con una ovación cerrada al doble medallista olímpico, quien salió a dar la cara y respaldar sin fisuras a sus dirigidos:
"Parte de este deporte también es perder y cuando las cosas no salen, hay que reivindicarse, levantarse, seguir empujando. Así es la vida. Uno tiene que ser perseverante. Vivo eso y lo trato de transmitir, por más que sea difícil".
El 'Vampiro' fue enfático en recordar que el camino exige temple para bancar los momentos amargos: "Soy el líder y el capitán del equipo, me tienen que ver fuerte y tener confianza en lo que les voy a transmitir. Los jugadores intentan dar lo mejor de sí. Han vivido situaciones personales y profesionales difíciles. Pareciera que todo debe ser más fácil, pero no lo es. Estos jugadores están teniendo un buen año, jugando bien. Es un deporte muy de confianza. Quizás en seis meses estamos mejor y eso es a lo que uno aspira".
Toca masticar la bronca, sacar lecciones de una eliminatoria ingrata y empezar a armar la estrategia para el próximo año, donde la Roja del tenis tendrá que buscar revancha desde abajo para volver a codearse con los mejores del planeta.
