La FIFA bajó el proyecto de privatizar parte de los Mundiales

La propuesta buscaba generar nuevos ingresos para las 211 asociaciones miembro, pero las divisiones provocadas llevaron al organismo a abandonar el plan.
Foto: Harry Langer/DeFodi Images/DeFodi via Getty Images
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La FIFA resolvió poner fin al proyecto FIFA Forward Enterprise, una iniciativa que proponía crear una empresa controlada por el organismo para administrar sus negocios y parte de la operación comercial de sus torneos. El objetivo era incrementar los recursos destinados a sus 211 asociaciones miembro, pero finalmente la propuesta quedó descartada.

Gianni Infantino explicó que la idea surgió con la intención de fortalecer el apoyo económico a las federaciones, especialmente a las que cuentan con menos recursos. Sin embargo, reconoció que el debate generado alrededor del plan terminó alejándolo del propósito inicial.

El presidente señaló que la iniciativa solo podía avanzar con el respaldo mayoritario de las federaciones, luego de un proceso de consulta junto a las asociaciones miembro, el Consejo de la FIFA, las confederaciones y otros actores vinculados al fútbol. Las reacciones recibidas modificaron por completo el escenario.

“Tras escuchar cuidadosamente todas las opiniones, se ha hecho evidente que el proyecto ha generado divisiones de una naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no están en el interés del objetivo establecido en primer lugar”, señaló Infantino.

La determinación quedó confirmada poco después por el propio mandatario del organismo: “En consecuencia, esta propuesta no avanzará”, afirmó al anunciar oficialmente que FIFA Forward Enterprise no seguirá adelante.

El proyecto contemplaba trasladar las actividades comerciales y operativas relacionadas con la organización de eventos a una filial propiedad de la FIFA. Esa empresa administraría los negocios del organismo, desarrollaría nuevas oportunidades comerciales y buscaría incrementar los ingresos para distribuirlos entre las 211 asociaciones miembro.

Además, el plan incluía un aumento en los fondos del programa FIFA Forward. Cada federación recibiría 20 millones de dólares entre 2027 y 2030, sin importar la postura asumida frente a la iniciativa. También se proponía FIFA Fast Forward, un programa voluntario que ofrecería otros 20 millones de dólares por asociación mediante inversión externa.

Desde la FIFA insistieron en todo momento en que la propuesta no modificaría su estructura de gobernanza ni implicaría perder el control sobre sus actividades comerciales. También defendieron que cada asociación debía analizar el proyecto de forma independiente y recordaron que ninguna confederación representaba por sí sola a las 211 federaciones.

Con el paso de los días, las diferencias crecieron hasta hacer inviable la continuidad de la iniciativa. El propio Infantino reconoció que el nivel de desacuerdo terminó afectando el objetivo original del proyecto: “Nuestro propósito ha sido siempre y siempre lo será unir y mejorar”.

El titular del ente que rige el fútbol mundial adelantó que mantendrá reuniones con las distintas partes involucradas durante las próximas semanas para buscar nuevas alternativas que impulsen el crecimiento del deporte y sostengan los programas de desarrollo. Tras la cancelación de FIFA Forward Enterprise, las actividades comerciales del organismo continuarán bajo la estructura vigente.